Sinovitis

Sinovitis

9 marzo, 2022 0 Por dropharma_admin

La sinovitis es una inflamación o irritación de la membrana sinovial que reviste las articulaciones. Esta membrana genera un líquido de aspecto viscoso y claro llamado líquido sinovial, cuya función es reducir la fricción entre los cartílagos y otros tejidos de las articulaciones para, de alguna manera, lubricarla durante la función de movimiento y evitar así su desgaste. Cuando se inflama causa dolor en la zona afectada, que suelen ser las rodillas, cadera, hombros o manos y dedos.

Los síntomas más frecuentes de la sinovitis son el incremento de la temperatura a nivel articular (que genera sensación de calor en la zona), la hipersensibilidad al tacto, o la hinchazón en la articulación debido al aumento de líquido en la misma, así como el dolor y la mayor dificultad para mover la articulación afectada, lo que puede limitar algunas actividades rutinarias, profesionales o deportivas.

Causas de la sinovitis

La sinovitis puede deberse a múltiples causas: traumática por un golpe, mala postura o alguna torcedura; o bien a una causa infecciosa (hongos o bacterias transmitidas por animales, o gérmenes que penetran la barrera sinovial tras una operación o una fractura abierta); o como parte de una enfermedad, como por ejemplo la enfermedad reumática (artritis reumatoide o artritis juvenil), o la gota, o autoinmunes (lupuspsoriasis)La producción excesiva de ácido úrico y el depósito de los cristales en la articulación como consecuencia de la ingesta de alcohol, una insuficiencia renal crónicahipertensión arterial y otro tipo de enfermedades, puede producir igualmente un cuadro de sinovitis.

Quién puede sufrir sinovitis?

Los pacientes con artritis reumatoide y juvenil son los que más riesgo tienen de sufrir sinovitis. También están expuestas a padecerla todas aquellas personas que realizan movimientos repetidos de la mano, la muñeca, el codo o el hombro en trabajos con ordenador o en línea de montaje, o bien en deportes como los de lanzamiento.

Además, también son proclives a tener lesiones por sinovitis aquellos que realizan movimientos repetidos de cadera, rodilla, pie o tobillo, como ocurre en los deportes de salto o carrera.

Tipos de sinovitis

La sinovitis, según el tiempo de aparición, puede ser: aguda, como la sinovitis gotosa –aquella que dura días o semanas, un tiempo menor de seis meses–, o crónica, como la sinovitis de las enfermedades reumáticas. Estás últimas pueden alargarse durante un año o bien acompañar al paciente de forma prolongada durante toda la vida, en ocasiones de forma intermitente.

Según la causa, las sinovitis pueden ser de etiología local, como la sinovitis vellonodular, o de causa general, que repercute en una articulación (rodilla, cadera…), como la artritis reumatoide.

La sinovitis subclínica es cuando la inflamación de la membrana no es detectada durante el examen físico del paciente, pero estos experimentan dolor en la articulación y disminución de la movilidad por la ocupación del espacio articular.

Diagnóstico de la sinovitis

La sinovitis se puede detectar cuando, en el examen físico del paciente, éste presenta inflamación, enrojecimiento y temperatura alta en una determinada articulación, que incluso al tacto parece esponjosa.

La prueba más común para confirmar la presencia de sinovitis es la extracción de líquido sinovial, que puede ser realizado con ayuda de un anestésico local y el posterior análisis del líquido sinovial. Éste dura menos de una hora.

Sinovitis en los niños

Entre los más pequeños pueden aparecen formas particulares de sinovitis. Las que se consideran transitorias tienen a localizarse en la cadera y pueden ocasionar además de dolor en la ingle, distintos niveles de cojera, y una movilidad reducida, y su origen hay que buscarlo por lo general en una enfermedad vírica previa. Por lo general se suelen resolver en pocos días. n los menores puede ser más habitual su aparición debido a que con el proceso de crecimiento aún sin concluir los cartílagos no están del todo cerrados y es más factible que los gérmenes puedan alcanzar la llamada membrana sinovial.  

También es conveniente la terapia física para reducir el dolor, fortalecer la articulación dañada y los músculos y evitar la pérdida de movimiento.

El tratamiento inicial de la sinovitis puede basarse en la aplicación de hielo, combinada con la electroestimulación, que permite relajar los músculos alrededor de la articulación inflamada y ayudar a disminuir el dolor y la inflamación.

Cuando el dolor y la inflamación disminuyen conviene aplicar calor húmedo para aliviar el dolor articular y la rigidez y aumentar el flujo de sangre a la membrana sinovial.

Por último, el fisioterapeuta puede indicar al paciente ejercicios de estiramiento pasivo para restaurar el movimiento de la articulación afectada. Se avanzará después hacia un estiramiento activo que permita restablecer la funcionalidad de la articulación dañada.

Cómo prevenir la sinovitis

Una de las recomendaciones para evitar la aparición de sinovitis es practicar ejercicio de manera regular. Si sabemos la causa que la produce podemos prevenirla, así por ejemplo, si es una sinovitis gotosa podemos prevenirla con dieta y tratamiento adecuado para disminuir el nivel de ácido úrico. Evidentemente, hay causas, como ocurre en el caso de la artritis reumatoide, que no son prevenibles.

En caso de practicar deportes de riesgo, junto al fortalecimiento de la musculatura, es importante llevar las protecciones adecuadas para evitar traumatismos.