Disruptores endocrinos en los alimentos

Disruptores endocrinos en los alimentos

11 enero, 2023 0 Por dropharma_admin

Los disruptores endocrinos, que alteran el sistema hormonal y se asocian a diversas enfermedades, están presentes en algunos alimentos y productos de uso diario. Te explicamos cómo reducir la exposición a estos tóxicos.Los disruptores endocrinos son sustancias capaces de alterar el comportamiento de nuestras hormonas y las funciones del sistema endocrino, y se han asociado con la aparición de diversas enfermedades, desde malformaciones congénitas o defectos en el desarrollo de los órganos sexuales del feto, hasta algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de testículos

Muchos de los productos que se emplean en la agricultura, la industria y la alimentación, como los pesticidas o el bisfenol A (BPA) con el que se fabrican muchos envases, contienen disruptores endocrinos, por lo que tanto los seres humanos como los animales estamos expuestos a diario a numerosos compuestos que interactúan con nuestro sistema endocrino.

Algunos disruptores forman parte de estos productos de forma intencionada, como es el caso de los cosméticosinsecticidasjugueteselectrodomésticos o incluso los tickets de la compra impresos en papel térmico. En otros casos, los disruptores endocrinos llegan a nuestro organismo porque contaminan el agua, los alimentos o el aire, como sucede con los pesticidas.

Estos compuestos pueden ser de origen natural (como los fitoestrógenos de las plantas o los metabolitos secundarios de los hongos), o de origen artificial (como medicamentos o componentes industriales) pero, aunque puedan tener efectos sobre nuestras funciones fisiológicas y hormonales, no todas las sustancias con acción endocrina son disruptores endocrinos (DEs), ya que para ser considerados como tales deben reunir determinadas características.

Características de los disruptores endocrinos

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, en su opinión científica sobre la medición del riesgo de los disruptores endocrinos, establece tres condiciones que deben cumplir las sustancias para poder considerarse disruptores:

  1. Deben tener un efecto adverso sobre un organismo sano o sobre la población.
  2. Tienen que tener actividad endocrina.
  3. Debe haber una relación causa-efecto clara entre la actividad endocrina y el efecto adverso.

Hay multitud de moléculas con acción disruptora y su composición es muy heterogénea. La única característica común de todas ellas es que tienen un bajo peso molecular. Por eso es muy difícil establecer si un compuesto puede tener efectos adversos sobre la actividad endocrina.

La Endocrine Society establece que los disruptores endocrinos pueden ser de origen natural o sintético. Algunos de los químicos sintéticos que se consideran disruptores son disolventes industriales como los PCBs o las dioxinas, plástico como el bisfenol A, plastificadores como los ftalatospesticidas como los DDT, y agentes farmacológicos como el dietilestilbestrol.

Compuestos naturales con efectos endocrinos deseables, como algunos fitoestrógenos de la soja, también podrían actuar como disruptores si se consumen en altas dosis. La Endocrine Society considera que su acción potencial como disruptores se debe tener en cuenta.

Cómo actúan los disruptores endocrinos y a quién afectan

Los disruptores endocrinos (DE) llegan a nuestro cuerpo por ingestión de comida, polvo y agua, por inhalación de gases y partículas del aire, y por contacto a través de la piel. Pueden pasar al feto por medio de la placenta, y a los bebés con la leche materna.

Algunos de ellos pueden permanecer en el medio durante muchos años, y esa es la explicación de que compuestos cuyo uso está prohibido desde hace muchos años puedan seguir incorporándose a la cadena alimentaria, incluso aunque se esté cumpliendo la normativa.

El sistema endocrino es muy complejo y está involucrado en numerosos procesos en el organismo: el desarrollo celular en el feto, el crecimiento, la reproducción, el estrés, el metabolismo energético… Por este motivo, los efectos de los disruptores endocrinos son muy diversos.

Los DE tienen mecanismos de acción similares a las hormonas y suelen tener dos maneras de alterar las funciones hormonales: actúan directamente sobre el receptor hormonal, o actúan sobre la proteína que controla la liberación hormonal. Además, la acción de un disruptor individual cambia al combinarse con otros, y sus consecuencias adversas se multiplican si actúan varios elementos disruptores a la vez.

A quién afectan los disruptores endocrinos

No todas las personas se ven afectadas por igual. Los efectos pueden aparecera cualquier edad, y mientras que en los adultos el efecto se presenta en el momento de la exposición, pero se reduce o desaparece una vez que el disruptor se elimina, las mayores consecuencias aparecen cuando la exposición a disruptores endocrinos se produce en las etapas de desarrollo: durante el periodo fetal, la niñez y la adolescencia. En estos momentos, los DE pueden afectar a los tejidos que se están formando y los efectos son permanentes.Sus resultados pueden aparecer poco tiempo después de la exposición, pero también pueden pasar desapercibidos y manifestarse muchos años después; por ejemplo, en el momento en el que la persona afectada intenta tener hijos y descubre que tiene un problema de infertilidad.

Además, estos efectos pueden pasar de generación en generación. Los DE no modifican el ADN pero pueden afectar a su sistema de regulación. Por eso algunas de sus manifestaciones están apareciendo ahora, pero el origen puede estar en que nuestros ascendientes tuvieron contacto con estos agentes.

Problemas asociados a la exposición a DE

Algunos de los efectos perjudiciales para la salud que pueden ocasionar los disruptores endocrinos son:

  1. Sobre los órganos sexuales: en los varones aparece malformación en el pene, descenso incompleto de los testículos, escasa cantidad de espermatozoides, hiperplasia de próstatacáncer de testículos. En las mujeres puede adelantarse la pubertad, aparecen trastornos en la ovulación y la lactación, endometriosis, o cáncer de mama.Sobre el sistema inmune: enfermedades autoinmunes y mayor susceptibilidad a infecciones.
  2. Sobre el sistema cardiorrespiratorio: asmahipertensióninfarto.
  3. Sobre el cerebro y el sistema nervioso: alzhéimerpárkinson, dificultades de aprendizaje.
  4. Disruptores endocrinos en los alimentos

Algunos disruptores endocrinos (DE) como los fitoestrógenos o los micoestrógenos están presentes en los alimentos de forma natural, y otros llegan a la cadena alimentaria a través del medio ambiente.

Los disruptores endocrinos que podrían aparecer en los alimentos son:

Ftalatos

Son compuestos que se añaden a los plásticos para aumentar su flexibilidad, como en el policloruro de vinilo (PVC). Por sí mismos no producen toxicidad, pero cuando son metabolizados en los riñones y los pulmones dan lugar a compuestos que sí pueden tener efectos adversos para la salud.

En 1999 la Comisión Europea publicó una Decisión para prohibir la comercialización de juguetes y artículos de puericultura destinados a que los niños se los introdujeran en la boca que contuvieran esta sustancia, y la Directiva 2005/84 (y su trasposición en el Real Decreto 1114/2006) prohibió el uso de los ftalatos en juguetes y artículos de puericultura en general. Exceptuando esta restricción, los ftalatos están permitidospara su uso en materiales en contacto con los alimentos.

Bisfenol A

Es uno de los compuestos más controvertidos por las dudas que hay sobre su seguridad y se utiliza para la fabricación de policarbonato y resinas epoxi-fenólicas. Está autorizado por el Reglamento 10/2011 para emplearse en materiales en contacto con los alimentos, pero su uso está prohibido en la fabricación de biberones. Puede aparecer en envases de plástico y recubriendo el interior de las latas de conserva. No se utiliza en la elaboración de plásticos de tipo PET (polietilenentereftalato), PE (polietileno), ni PP (polipropileno).

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria emitió una opinión científica en 2015 en la que redujo la Ingesta Diaria Tolerable o IDT –que es la cantidad de una sustancia química que puede ser ingerida diariamente durante toda la vida sin presentar un riesgo importante para la salud– de 50μg/kg peso corporal/día a 4μg/kg peso corporal/día, y concluyó que a dosis 100 veces superiores a la IDT podrían aparecer efectos adversos en el riñón o el hígadLa EFSA concluyó que los niveles de exposición al bisfenol A en la UE no plantean riesgos para la salud humana, ya que son entre tres y cinco veces inferiores a la IDT de 4μg/kg peso corporal/día. Sin embargo, la Agencia Europea para Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) confirmó en junio de este mismo año que el bisfenol A es un disruptor endocrino que puede tener efectos graves para la salud, y la EFSA va a volver a examinar el riesgo.

Metales pesados

Algunos metales como el plomo, el mercurio o el cadmio pueden aparecer en el medio ambiente de forma natural o por efecto de las actividades industriales (producción de energía, transporte, gestión de residuos…) y domésticas (uso de pinturas, aerosoles…).

No se degradan y pueden acumularse en la cadena alimentaria, aumentando su concentración a medida que se va ascendiendo en la cadena trófica. Para que los alimentos puedan comercializarse, tienen que cumplir con los límites máximo de contaminantes que establece la legislación. No obstante, los metales pesados pueden tener un efecto acumulativo.

En España las principales fuentes de exposición a estos metales son los cereales por su alto consumo y los pescados azules de gran tamaño, como el atún o el pez espada, porque son depredadores de peces más pequeños que están contaminados y los metales van acumulándose.

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN)recomienda que las mujeres embarazadas o lactantes y los niños menores de tres años eviten el consumo de estos pescados, y limita su ingesta a 50g/semana o 100g/2 semanas, en niños de entre tres y 12 años. 

Dioxinas y bifenilos policlorados

Aparecen en los alimentos por contaminación. Las dioxinas son subproductos de procesos térmicos industriales y se acumulan en la cadena alimentaria, fundamentalmente en el tejido graso de los animalesLa OMS calcula que el 90% de la exposición a dioxinas se produce a través de los alimentos. Una parte de los bifenilos policlorados se incluyen en el grupo de las dioxinas.

Un informe de la EFSA de 2012 estimó que la exposición a estos compuestos en la UE había descendido entre un 16% y un 79% entre 2002 y 2012. Hay establecidos legalmente límites máximos de dioxinas y PCBs para numerosos grupos de alimentos.

Fitosanitarios

Son sustancias que protegen a los vegetales de organismos nocivos, mejoran su conservación, y previenen o destruyen el crecimiento de vegetales o de partes indeseables. En definitiva, mejoran la producción agrícola. Para que un compuesto pueda utilizarse como fitosanitario en la Unión Europea, tiene que estar previamente autorizado e incluido en el Reglamento 1107/2009.

Conseguir esta autorización es un procedimiento complejo; cada Estado miembro de la UE tiene que realizar una evaluación del riesgo del compuesto para asegurar que es inocuo para la salud. En esta evaluación se tienen en cuenta factores como la cantidad de sustancia que llega al alimento según las condiciones de uso del fitosanitario, y las cantidades de ese alimento que se consumen habitualmente en la dieta.

También hay establecidos límites máximos de residuos de plaguicidas en el Reglamento 396/2005, de manera que los alimentos que superen esos límites no se pueden comercializar. Las sustancias autorizadas con acción fitosanitaria se pueden consultar en la página del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Efectos acumulativos de los pesticidas

Desde 2005, sin embargo, hay una importante asignatura pendiente que preocupa a las organizaciones de consumidores: evaluar los efectos acumulativos de los plaguicidas. Es decir, puesto que en una misma planta se pueden utilizar varios compuestos diferentes, es necesario saber qué efectos puede tener sobre la salud el hecho de que en un mismo alimento se puedan encontrar residuos de varias sustancias.

Todas estas medidas se encaminan a controlar los efectos tóxicos generales de los fitosanitarios. Pero, debido a las dificultades para saber qué compuestos pueden actuar como disruptores endocrinos, y a la complejidad de sus mecanismos de acción, la EFSA y la Agencia Europea para Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) están elaborando una guía para que las autoridades responsables puedan identificar específicamente los disruptores endocrinos en los productos fitosanitarios.En julio de este año los miembros de la Unión Europea establecieron los criterios para identificar los disruptores endocrinos en pesticidas y la Comisión Europea propuso en septiembre los criterios de identificación en biocidas. El 4 de octubre de 2017 el Parlamento Europeo vetó la propuesta de la Comisión sobre los criterios químicos que identifican las sustancias químicas que provocan alteraciones hormonales, por haber dejado fuera varios químicos presentes en pesticidas.

Consejos para reducir la exposición a los disruptores endocrinos

os disruptores endocrinos (DE) forman parte de muchos productos de uso diario y llegan a nuestro organismo por múltiples vías. Evitarlos es prácticamente imposible, pero hay algunas medidas que pueden reducir nuestra exposición a estas sustancias:

  1. Lavar frutas y verduras adecuadamente antes de su consumo.
  2. Priorizar el empleo de envases de vidrio frente a los de plástico para almacenar alimentos y bebidas, porque aunque no todos los envases plásticos están elaborados con sustancias que pueden actuar como disruptores endocrinos, para los consumidores es difícil diferenciar los distintos plásticos e identificar si pueden contenerlos. Utilizar vidrio como primera opción es una medida sencilla para evitarlos.
  3. Si se utilizan recipientes de plástico, no calentar alimentos en recipientes fabricados con bisfenol A. Un sistema para identificar cuáles son los envases que contienen esta sustancia es el código marcados en la parte inferior de los mismos: los que indiquen el número 3, 7 o 10 podrían contener BPA.Reducir o eliminar la utilización de film fabricado con PVC.
  4. Limitar el consumo de pescado azul de gran tamaño (atún, pez espada, emperador…).
  5. Almacenar adecuadamente los productos químicos de uso diario (insecticidas, detergentes y otros productos de limpieza y desinfección, esmaltes de uñas y disolventes…) en una zona específica, alejados de los alimentos y del alcance de niños y mascotas. Y utilizarlos siempre siguiendo escrupulosamente las instrucciones de uso y ventilando la casa a diario para favorecer la eliminación de las sustancias tóxicas que pueden contaminar el aire del hogar.
  6.  Ser precavidos con la información que recibimos: a pesar de que la acción de numerosos compuestos químicos como disruptores endocrinos es innegable, la preocupación lógica de los consumidores a veces se emplea para generar falsas alarmas sobre sustancias seguras.